Espectacular finca rústica de más de 300 años de antigüedad, ubicada en la cima de una montaña, en un entorno natural único que ofrece máxima tranquilidad y privacidad.
La propiedad cuenta con una superficie de 31 hectáreas, desde donde se disfrutan impresionantes vistas panorámicas al valle y al mar. Un lugar ideal para quienes buscan naturaleza, desconexión y un enclave exclusivo lejos del ruido y del estrés urbano.
El acceso se realiza por camino de tierra, garantizando un entorno totalmente privado, sin vecinos cercanos ni ruidos, perfecto para uso residencial, proyecto rural, turismo sostenible o finca de recreo.
Características destacadas:
Una oportunidad única para disfrutar de la naturaleza en estado puro.